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PREÁMBULO A LA PROBLEMÁTICA DE LOS NIÑOS DE LA CALLE Presentamos a continuación unos extractos del "Pequeño tratado sobre las intenciones de los educadores", tratado redactado en origen para los educadores de los Enfants du soleil (niños del sol) en Madagascar. Esta asociación ha evolucionado en quince años de existencia hasta ser una organización que realiza sus numerosas tareas repartidas en varios pueblos donde se acogen a unos 400 niños.
El niño de la calle
Cuando una persona viaja por primera vez a un país de los llamados en vía de desarrollo, se da cuenta, en seguida, de los numerosos niños que se encuentran en la calle. En su primer viaje a París, una joven del Senegal quedó asombrada del gran número de perros que había en la calle, donde esperaba ver niños, que a esta hora estaban todos en el colegio. Hay niños a todas horas a todas partes. Es fácil llegar a pensar que todos sean niños que viven en la calle. Pero no es así. El General Amadou Toumani Touré, antiguo Presidente de la República de Mali, comentó un día en ocasión de una formación de educadores a Rufisque en Senegal que él presidia : "Sois vosotros, los "toubabs" (los blancos) que me habéis hecho descubrir el problema de los niños que viven en la calle. Soy africano, y como todos los africanos, paso más horas en la calle que en mi casa. He comido igual de bien en casa de mis vecinos que en mi casa, pero al caer de la noche siempre he vuelto a mi hogar. Estaba convencido que todos estos niños tenían un hogar al que regresar y donde dormir."
La voz del pueblo ya ha establecido esta diferencia. El verdadero niño de la calle se llama "facman" en Senegal y "katmis" en Madagascar, término de desprecio que evoca asociaciones como "delincuencia". (…) Orígen del niño de la
calle
El niño de la calle ha cortado todo contacto con su familia. No es cierto que no tenga familia. Simplemente ya no la tiene en cuenta. Esto puede ser debido a varias causas, la más frecuente de ellas siendo la disolución del núcleo familiar : muy a menudo, el cabeza de la familia es muy móvil. No duda en desplazarse para buscar un trabajo y a rehacer su vida a decenas o centenares de kilómetros del hogar. Abandona a la familia, aparece una nueva esposa (o un nuevo esposo). El niño o la niña rechaza al padrastro o a la madrastra, lo que les lleva a usar la fuerza, pegándole con frecuencia. Entonces el menor huirá. Esta es la primera causa y el caso más corriente. La segunda causa está constituida por la miseria : Una familia demasiado numerosa, una sequía, una calamidad natural, y ya tenemos a una familia en vía de disolución. El marido rehuye de sus responsabilidades y se marcha a la ciudad. Un día, la madre ya no puede más y hace lo mismo, dejando a los niños a la abuela, o llevándoles con ella a la ciudad. Para sobrevivir, mendigará o se prostituirá. Es probable que un día la abuela también llegará a la ciudad con todos los niños, porqué ya no puede alimentarlos. La tercera causa es la guerra. Se pueden dar las tres condiciones a la vez, siempre se llegará al mismo resultado. Poco a poco el niño o la niña perderá el contacto con su familia, abandonado en la gran cuidad. Ya no es el niño o la niña de tal o de cual, simplemente es un niño de la calle. El día a día del niño
de la calle
El menor que vive en la calle se mezcla cada día con la gran masa de pequeños pobres que buscan su sustento. Intentará ganar dinero, por ejemplo haciendo de "llevar señora", es decir, llevando los paquetes a las mujeres que van al mercado. Venderá bolsas de plástico a los compradores en el mercado (a menudo el vendedor no dispone de bolsas de plástico y vierte la mercancía directamente en la bolsa del cliente). Buscará carbón y restos metálicos en la basura, frecuentemente echado por los adultos que también buscan restos valiosos en los deshechos. Lavará coches, vigilará vehículos aparcados, y desde luego mendigará. Recogerá fruta y verdura que ya no se puede vender en el mercado. Por su ayuda a un comerciante en el mercado, con suerte podrá adquirir el derecho de pasar la noche debajo del mostrador a cambio. Esto ya es casi como un reconocimiento por sociedad. Pero solo muy pocos niños llegan a este estado social. ![]() Así que el mercado es el lugar preferido por los niños de la calle para encontrarse, aún más teniendo en cuenta que ahí es muy fácil robar… Pero se encuentran también en lugares donde se reúnen muchas personas, como puertos, cines, estaciones de tren o de autocar … Así puede ganarse la vida. Un estudio realizado en Madagascar ha demostrado que las ganancias medias diarias de un menor de la calle en el mercado no pasa de 20 céntimos de Euro. Para este importe, puede llegar a pagarse un plato de arroz … Lamentablemente, en la mayoría de los casos este dinero servirá para comprar caramelos, helados, droga, ir a los establecimientos de vídeo (muy a menudo de vídeos pornográficos), en breve, para ser malgastado. El niño está mal alimentado, empieza el círculo de la desnutrición. La noche es el momento más peligroso. Los más pequeños se esconden de los más grandes porque temen que les puedan quitar lo poco que poseen. Tienen que esconderse de la policía que los considera casi siempre como unos delincuentes. Tienen que esconderse de los violadores (el 50% de los menores que viven en la calle han sido violados en la calle misma o en la prisión). Duermen con su ropa puesta, hechos una bola y amoldándose unos a otros como pequeños cachorros, para sentir el calor, debajo de los mostradores en el mercado, contra un muro, debajo de un árbol. A veces tienen suerte y encuentran un plástico o un cartón. He visto en Madagascar, a un buscador de clientes de un puesto de taxis que tenía un gran corazón y que autorizaba a los niños a pasar la noche en los vehículos aparcados. Al hacerse de día, hay que levantarse y vuelve a comenzar la caza a la comida. Las llagas de la calle
Todo lo que hay en la calle parece haberse puesto de acuerdo para acabar rápidamente con el menor. Contrariamente a la política de ciertas organizaciones que creen que hay que ayudar a los niños dejándoles en la calle, yo creo que su vida está en peligro en la calle y hay que cortar con su manera de vivir : en la calle el menor muy pronto vacilará entre la delincuencia, la droga y la prostitución. El menor tiene hambre. Si no encuentra alimento, robará : los grandes le obligarán a robar. El robo se volverá una costumbre. Al principio tendrá miedo, sabe que si le cogen le pegarán, quizás hasta la muerte, y que la prisión le atiende. Para infundirse algo de valor, se drogará. Todo vale, puede ser de la gasolina encima de un pañuelo, de la cola vendida por poco dinero, LSD, etc., según los medios económicos del niño. Estos productos son especialmente peligrosos porque destruyen el cerebro y al cabo de unos años estos chicos son unos zombies. También se puede ganar dinero con la prostitución. Son los europeos que dan el mayor beneficio. Suelen ser los menores menos valientes que caen en la prostitución porque el riesgo es mínimo y aporta mucho dinero. La gente del lugar suele achacar toda la culpa a los europeos, aunque ellos mismos tampoco están libres de culpa. Si en Europa la pedofilía se persigue y se castiga, en otros continentes la gente simplemente vuelven la cara púdicamente al otro lado. Una vez entrado en este círculo, el menor tiene malas perspectivas, y si ha empezado a vivir en la calle a los 8 años, solo tiene una posibilidad sobre dos de llegar a los 12 años. Cuando se le quita de la calle, hay que prohibirle tajantemente la droga, la prostitución, la mentira y el robo. El niño de la calle necesitado
de amor
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